07.02.2018  |  Nacionales  |  TRABAJADORES DE MEDIOS PÚBLICOS

Denuncian el vaciamiento de Radio Nacional

Las representaciones sindicales de ATRaNa y SiPreBA entregaron a los medios un documento en el que denuncian abandono, desinversión y pérdida de audiencia de Radio Nacional en todo el país. Detallaron la política de vaciamiento de las autoridades de la empresa y del Sistema Nacional de Medios Públicos.

“El presente documento, que ponemos a disposición de los periodistas y medios y, a través de ellos, a la opinión pública, describe el cuadro de abandono, desinversión y pérdida de audiencia en todo el país que sufre Radio Nacional, como consecuencia de una deliberada política de vaciamiento que está detrás de los despidos y los ataques antisindicales.

El oyente de nuestra radio, más allá de las tandas publicitarias, quizá desconozca que por “Nacional” debe entenderse que existen 5 frecuencias. Como alguien dijo alguna vez, ‘Nacional es una fábrica de cultura’. Porque en el conjunto de todas las radios que funcionan en Maipú 555 (sin contar lo que producen y comunican las emisoras de todo el país) está la mayor cantidad de reportajes, testimonios, actuaciones en vivo, memorias, efemérides e información general que pueda imaginarse.

Todas transmitiendo, hasta hace relativamente poco, las 24 horas en vivo.

Hablamos de la AM870, de Nacional Folclórica FM98.7, de Nacional Clásica FM96.7, de Nacional Rock FM93.7 y de la Radio Argentina al Exterior, RAE.

Lo paradójico es que el oyente de cada una no necesariamente lo sabe, pero a la vez es interesante como fenómeno: cada una de estas radios tiene sus sus ‘fieles’ oyentes, lo que multiplica la audiencia total y hace que nos acerquemos a múltiples públicos a los que la Radio Pública se dirige.

Lo que queda claro tras esta descripción es que son 5 frecuencias, que tienen sus respectivos programadores, conductores, locutores, operadores de estudio, editores, coordinadores, musicalizadores... y sus estudios de transmisión. Y por supuesto, hay (había) además un servicio de noticias que trabajaba las 24 horas para la AM y las 3 FM, y varios equipos que producen contenidos especiales, sin olvidar a quienes suben los contenidos a las páginas web.

¿Es posible hacer funcionar esta fábrica de cultura con una dotación pequeña? No, definitivamente no.

En Nacional, entendiendo por ese nombre a las 5 radios que trabajan las 24 horas del día en Buenos Aires y además las 49 que hacen su trabajo en las locaciones más diversas, no sobra gente. No sobra nadie si cada emisora hace lo que tiene que hacer y cumple con su cometido de entretenimiento, de difusión cultural, de informar.

Por eso, los trabajadores de Radio Nacional luchamos contra los despidos y la política de vaciamiento a la que está siendo sometida la emisora por parte de las autoridades de la empresa y el sistema nacional de medios y contenidos públicos.

En Nacional no sobra nadie y los trabajadores somos parte de la programación y de los contenidos.

El cuadro de abandono, falta de inversión y, consecuentemente, pérdida de audiencia que padece la radio pública, se da tanto en su radio más grande, Buenos Aires, como en las emisoras de provincias, donde se viven situaciones dramáticas.

Los primeros días de enero, la dirección de la radio, siguiendo los lineamientos del Gobierno y el Ministerio de Modernización, despidió a 16 compañeros precarizados.

Compañeros que, tras muchos años de esperar que sus contratos fueran renovados, el gobierno actual decidió “no renovarlos” y dejarlos en la calle. Esto en el marco de un plan de ajuste que incluye “jubilaciones anticipadas”, prohibición de horas extras y próximos “retiros voluntarios”.

La perversidad del método con el que fueron efectuados los despidos, no tiene antecedentes. Los trabajadores se enteraban que habían perdido su fuente de ingresos, su sustento, cuando llegaban a fichar y el reloj biométrico les indicaba que estaban “fuera del sistema”. Sin comunicación previa, sin directivos que enfrenten la situación y sostengan sus decisiones, de la forma más cruel.

La respuesta sindical de la asamblea de Radio Nacional no se hizo esperar y decidió la realización de dos paros, asambleas conjuntas con los trabajadores de Telam y Canal 7, la realización de festival artístico de difusión del conflicto que congregó a cientos de participantes, y un multitudinario abrazo a la TV Pública.

Desde su llegada, esta gestión se había comprometido a efectuar un plan de regularización del personal contratado fraudulentamente. Esto iba a comenzar en octubre de 2017, puesto que compartía el análisis de los sindicatos (ATRaNa y SiPreBA) en relación con el problema. “Acá no sobra gente”, se nos repetía en cada reunión sindical. Después de octubre, la cosa cambió y la orden del Ministerio de Modernización llevó a desplegar el ataque generalizado contra los trabajadores que tuvo como insumo analítico la participación de una consultora especializada en recortes y ajustes que cobró $1,4 millones por la tarea.

El conflicto de Radio Nacional es una muestra más de un ataque que se despliega en toda la esfera del Estado y que busca diezmar la plantilla de trabajadores en una clara demostración de la orientación social del gobierno de Macri: beneficios y posibilidades de desarrollo para los empresarios, despidos, precarización y hambre para los que vivimos de nuestro trabajo.

El proceso de vaciamiento que se inicia con estos despidos es una muestra clara de que al Gobierno no le interesa mantener una radio pública de calidad, hecha por profesionales altamente calificados sino que pretende vaciar de contenido la función social esencial de Radio Nacional, que consiste en ser el vehículo de una comunicación social que no base sus principios en la lógica mercantil sino que vele por la difusión cultural, la información y el entretenimiento de las mayorías populares.

Los trabajadores en todo el país somos los que ofrecemos la última valla de resistencia para frenar, en forma organizada, con creatividad y esfuerzo las precarias condiciones en las que debemos desarrollar nuestra actividad.

En las provincias, ya no hay suficientes trabajadores para que esas emisoras transmitan con programación propia, por lo que se ven obligadas a conectar con LRA1.

Acá no hay improvisación: el Gobierno, ni bien asumió, obligó a todas las radios del interior a elegir con cual frecuencia se quedaban para emitir programación propia mientras que la otra, sea AM o FM, debía retransmitir LRA1.

Las medidas de ajuste adoptadas hacen que los fines de semana queden radios sin programación local y deban retransmitir Buenos Aires, como LRA3, La Pampa; LRA8 Formosa; LRA 21 Santiago del Estero, LRA15 Tucumán, LRA42 Gualeguaychú, LRA11 y LU4 ambas en Comodoro Rivadavia, LRA2 Viedma, LRA56 Perito Moreno, LRA54 Jacobacci, LRA53 San Martin de los Andes. En violación de la Ley 26.522 que establece para los medios de provincias la obligatoriedad de producir e irradiar contenidos propios.

Como hacedores de un medio clave en la infraestructura de comunicación básica de la Argentina rechazamos esta política. Está en juego, además, la libertad de expresión; por eso luchamos para que Radio Nacional no sólo preserve su carácter estatal, sino también para sostener y acrecentar el desarrollo de sus emisoras de provincia, por su importancia social.

En los sitios más recónditos, Radio Nacional es el principal medio de comunicación virtualmente interactivo que tiene la gente, ya sea para informarse o hasta como complemento o sustituto del teléfono, el correo, Internet, los mails u otras vías disponibles en los centros urbanos pero más escasas y con capacidades más débiles de soportar los rigores climáticos en algunos puntos del país.

Exigimos que el Estado garantice el rol federal y social de la radio, el derecho a la información de los ciudadanos y provea de los recursos para su sostenimiento”.

 

atrana.blogspot.com


Fuente: gremialesdelsur.com.ar

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